Hay vinos que representan una forma de entender la elaboración: sin prisas, respetando los tiempos y buscando la elegancia por encima de todo.
El Montecillo 22 Barricas Gran Reserva 2017 es un buen ejemplo de ese estilo clásico de Rioja que sigue teniendo mucho sentido hoy.
Un vino pensado para evolucionar, para ganar complejidad con los años y para disfrutarse con calma.
Una bodega con historia
Bodegas Montecillo es una de las casas históricas de Rioja. Fundada en 1870, forma parte de ese grupo de bodegas que han construido la identidad de la denominación a través del tiempo.
Su filosofía se basa en el respeto por el estilo tradicional de Rioja: largas crianzas, selección de barricas y una clara apuesta por la elegancia y el equilibrio. En un contexto en el que conviven estilos más modernos y vinos más expresivos en fruta, Montecillo mantiene una línea reconocible y coherente.
El resultado son vinos pensados para envejecer bien y para ofrecer complejidad sin perder armonía.
22 barricas: el origen de su personalidad
El nombre de este vino hace referencia a una práctica histórica de la bodega. En sus orígenes, el fundador seleccionaba las mejores barricas de cada añada para crear un vino especial.
Hoy, esa idea se mantiene: una selección cuidadosa de lotes que destacan por su calidad y capacidad de guarda.
La añada 2017 ha dado como resultado un Gran Reserva equilibrado, con buena evolución y una estructura que sostiene su complejidad.
Cómo es en copa
En nariz aparecen notas de fruta madura, acompañadas por especias, tostados y recuerdos de vainilla y cacao. Con el tiempo en copa surgen matices más evolucionados: cuero, tabaco y un fondo balsámico.
En boca es redondo, con taninos suaves y una acidez bien integrada que aporta frescura. La madera está presente, pero sin dominar, aportando estructura y complejidad.
Es un vino que muestra el perfil clásico de Rioja Gran Reserva: elegante, equilibrado y fácil de disfrutar, pero con profundidad.
Un vino para la mesa
Este tipo de vinos funciona especialmente bien en gastronomía. Su estructura y complejidad lo hacen muy versátil.
Acompaña muy bien carnes asadas, guisos tradicionales, cordero, setas o quesos curados. También es una buena opción para comidas largas, de esas que se alargan sin mirar el reloj.
No es un vino para beber con prisa. Es un vino para disfrutar con tiempo y en buena compañía.
Por qué sigue teniendo sentido el estilo clásico
En un momento en el que el mundo del vino explora nuevos caminos, los grandes reservas clásicos siguen teniendo su espacio. Representan una forma de trabajar basada en la paciencia y en la evolución.
El Montecillo 22 Barricas Gran Reserva 2017 demuestra que el tiempo sigue siendo uno de los mejores aliados del vino. Y que, a veces, volver a los clásicos es simplemente una buena decisión.