En el corazón de Aragón, donde el viñedo trepa por laderas pedregosas a más de 800 metros de altitud, la Garnacha se expresa con una fuerza y personalidad únicas. No es casualidad que la Denominación de Origen Calatayud sea hoy un referente internacional para esta variedad: el clima continental, los suelos austeros y la edad de las cepas ofrecen uvas de una concentración y carácter extraordinarios. En este paisaje nace Stylo Garnacha, un proyecto de Bodegas Agustín Cubero que ofrece dos interpretaciones distintas de una misma viña: Stylo 4 meses y Stylo 8 meses.
Bodegas Agustín Cubero: tradición y adaptación
Fundada en 1881, Bodegas Agustín Cubero ha permanecido en manos de la misma familia durante más de 140 años. Desde su sede en Godojos, en plena DO Calatayud, la bodega ha sabido mantener un profundo respeto por el viñedo y, al mismo tiempo, adaptarse a las tendencias del consumidor actual.
La familia cultiva principalmente Garnacha en viñas viejas, muchas de ellas con más de 50 años, plantadas en vaso y en secano. Estos viñedos se reparten por laderas y terrazas que obligan a un trabajo manual y cuidadoso. La filosofía es clara: la calidad nace en la viña, y la bodega es solo el lugar donde esa calidad se preserva.
Stylo Garnacha 4 meses: la frescura de la fruta
El Stylo Garnacha 4 meses procede de viñas viejas que crecen en suelos pedregosos y poco fértiles, condiciones que reducen el rendimiento y concentran la calidad de la uva. La fermentación se realiza con temperatura controlada para preservar los aromas primarios, y posteriormente el vino pasa 4 meses en barricas de roble francés.
En copa se presenta con un atractivo color rojo cereza y reflejos violáceos, que hablan de su juventud. La nariz es intensa, con aromas de frutas rojas frescas —fresa, frambuesa—, ligeras notas florales y un toque de especia suave aportado por la madera. En boca es directo, jugoso, con taninos amables y un final fresco que invita a seguir bebiendo. Es el Stylo más inmediato, perfecto para quienes buscan un vino expresivo y fácil de disfrutar, pero con la personalidad de la Garnacha de altura.
Stylo Garnacha 8 meses: complejidad y estructura
La segunda interpretación, Stylo Garnacha 8 meses, parte de la misma variedad y filosofía, pero con un tiempo mayor de crianza. Tras la fermentación, el vino permanece 8 meses en barricas de roble francés y sobre sus lías, lo que aporta una textura más envolvente y un perfil aromático más complejo.
En copa se muestra con un rojo cereza más profundo, ribete rubí y lágrima densa. La nariz combina fruta roja madura con notas de cacao, vainilla y un ligero toque tostado. En boca es más amplio y estructurado que su hermano menor, con taninos bien integrados y un final persistente que equilibra fruta y madera. Es un vino pensado para comidas más contundentes y momentos en los que apetece disfrutarlo con calma.
Maridajes recomendados
- Stylo 4 meses: ideal con carnes blancas a la plancha, pasta con salsa de tomate, embutidos ibéricos y quesos semicurados. Su frescura y ligereza lo hacen también perfecto para tapeo.
- Stylo 8 meses: combina muy bien con carnes rojas, cordero al horno, guisos tradicionales y quesos curados. Su estructura y notas tostadas armonizan con platos más ricos en sabor.
La Garnacha de Calatayud: identidad y proyección
Tanto Stylo 4 como Stylo 8 meses son ejemplos claros de por qué la Garnacha de Calatayud está viviendo un momento de reconocimiento global. La combinación de viñas viejas, altitud y una elaboración que respeta la identidad de la variedad, da como resultado vinos honestos, con carácter y capaces de mostrar distintas facetas de un mismo origen.
Para Bodegas Agustín Cubero, estos vinos son también una carta de presentación: una manera de decir que tradición y modernidad no son opuestas, sino complementarias. Que una misma Garnacha puede ser fresca y accesible, o compleja y estructurada, sin perder nunca su autenticidad.
En definitiva, los Stylo Garnacha son dos miradas sobre la misma viña, dos formas de interpretar el paisaje de Calatayud y de llevarlo a la copa. Porque al final, más allá de los meses en barrica, lo que queda es el sello inconfundible de la Garnacha de altura.