Cuando pensamos en Rioja, la mayoría imaginamos un vino tinto. Es lógico. Durante décadas ha sido la imagen que ha dado la vuelta al mundo. Sin embargo, la realidad es que Rioja también está viviendo un momento muy interesante con sus vinos blancos, elaboraciones que cada vez tienen más personalidad y que están conquistando a quienes buscan vinos con identidad.
Uno de esos ejemplos es Entresierras 2023, de Viña Salceda, un vino que he tenido la oportunidad de disfrutar y que me ha parecido una magnífica muestra de hacia dónde caminan muchos proyectos de la denominación.
Una bodega que mira al viñedo
Viña Salceda, situada en Elciego (Rioja Alavesa), lleva años apostando por una filosofía en la que el protagonista no es únicamente la bodega, sino el lugar donde nacen las uvas.
Cada vez son más las bodegas que buscan reflejar el paisaje en sus vinos. Ya no se trata solo de elaborar un vino técnicamente perfecto, sino de conseguir que cada botella tenga personalidad y sea capaz de transmitir el carácter de su origen.
Esa filosofía está muy presente en Entresierras.
¿Por qué se llama Entresierras?
El nombre no es casual.
Este vino nace de viñedos situados entre dos grandes zonas de Rioja, aprovechando la riqueza que aporta cada una de ellas. Esa combinación permite elaborar un blanco con equilibrio, frescura y profundidad, sin renunciar a la elegancia.
Es un buen ejemplo de cómo el paisaje influye directamente en el resultado final. La altitud, el clima o el tipo de suelo terminan dejando su huella en la copa.
Y eso es precisamente lo que hace interesante descubrir vinos como este.
Un blanco con personalidad
Lo primero que llama la atención de Entresierras 2023 es su equilibrio.
En nariz aparecen aromas de fruta blanca y fruta de hueso, acompañados de delicadas notas florales y un fondo sutilmente especiado que aporta complejidad sin ocultar la fruta.
En boca resulta amplio, fresco y muy bien estructurado. Tiene una acidez que alarga el recorrido y deja una sensación muy agradable, invitando a seguir disfrutándolo.
Es uno de esos vinos que no buscan impresionar por potencia, sino por armonía.
Mucho más que un vino para el aperitivo
A menudo cometemos el error de pensar que los vinos blancos son únicamente para tomar antes de comer o acompañar un pescado sencillo.
Entresierras rompe perfectamente esa idea.
Su estructura permite disfrutarlo con arroces, pescados elaborados, carnes blancas, aves e incluso algunos quesos curados. Es un vino gastronómico, de esos que evolucionan muy bien durante toda una comida y que demuestran la enorme versatilidad de los blancos actuales.
Mi valoración
Lo que más me ha gustado de Entresierras 2023 es que transmite autenticidad.
No intenta ser un vino excesivamente aromático ni sorprender con artificios. Su objetivo parece mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más difícil: expresar el lugar del que procede.
Y cuando un vino consigue hablar del paisaje, del viñedo y del trabajo realizado durante todo el año, para mí ya merece la pena sentarse a descubrirlo con calma.
Si todavía asocias Rioja únicamente con grandes tintos, este vino puede ser una magnífica oportunidad para descubrir otra cara de una denominación que sigue evolucionando sin perder su esencia.