Garnacha 2023 de Cortijo Los Aguilares: una garnacha de Ronda con identidad propia

Hay vinos que llegan a tu copa y, sin hacer demasiado ruido, te cuentan claramente de dónde vienen. Eso es lo que me ha pasado con esta Garnacha 2023 de Cortijo Los Aguilares, un vino que refleja muy bien el carácter de la Serranía de Ronda y la forma de trabajar de esta bodega malagueña.

La garnacha es una variedad que conozco bien y que me encanta precisamente por eso: porque cambia mucho según el lugar donde crece. No es lo mismo una garnacha de Aragón, de Gredos o del sur de España. Cada territorio le imprime su personalidad.

En el caso de esta botella, lo que encontramos es una garnacha fresca, muy expresiva y con una fruta muy limpia, donde el origen se nota desde el primer momento.

Cortijo Los Aguilares: viticultura de altura en la Serranía de Ronda

Cortijo Los Aguilares es una de las bodegas más interesantes del sur de España. Está situada en la Serranía de Ronda (Málaga), en un entorno de montaña donde los viñedos se encuentran a bastante altitud, algo que resulta clave para el estilo de sus vinos.

La bodega fue fundada por Victoria y José Ignacio Itarte, que apostaron desde el principio por un proyecto muy ligado al viñedo y al trabajo cuidadoso de cada parcela. Hoy el proyecto lo continúa la siguiente generación de la familia.

Uno de los aspectos que más llama la atención cuando conoces la finca es que cada variedad está plantada donde mejor se adapta al suelo y al microclima, buscando siempre expresar el carácter del lugar. No es una bodega de producciones enormes, sino más bien un proyecto muy centrado en la calidad y en el trabajo detallado del viñedo.

Además, trabajan con agricultura ecológica, algo que encaja muy bien con la filosofía de respeto por el entorno que se respira en la finca.

La garnacha en un clima diferente

Cuando pensamos en garnacha solemos imaginar zonas como Aragón, Cataluña o la Sierra de Gredos. Sin embargo, en la Serranía de Ronda esta variedad también encuentra un lugar interesante para desarrollarse.

El clima mediterráneo, combinado con la altitud de los viñedos y las noches frescas de la zona, permite que la uva mantenga una buena acidez y una expresión aromática muy clara.

En esta Garnacha 2023 se percibe muy bien ese equilibrio entre fruta y frescura. No es un vino pesado ni excesivamente estructurado. Más bien todo lo contrario: se muestra ágil, muy bebible y con mucha energía.

Qué encontramos en la copa

En nariz aparecen frutas rojas frescas, especialmente cereza y frambuesa, acompañadas de un ligero fondo floral que recuerda a pétalos de rosa.

En boca es un vino jugoso, equilibrado y con taninos suaves, donde la fruta vuelve a ser protagonista. Tiene esa sensación de frescura que hace que la copa se termine casi sin darte cuenta.

Es el tipo de vino que no necesita demasiadas explicaciones: simplemente funciona.

Un vino para disfrutar sin complicaciones

Lo que más me gusta de esta garnacha es que tiene algo muy importante: naturalidad. No intenta ser otra cosa ni disfrazarse con exceso de madera o de estructura.

Es un vino que encaja muy bien con comidas informales, con una mesa compartida o simplemente con una copa tranquila al final del día. Porque al final, muchas veces el mejor vino no es el más complejo ni el más caro… sino el que te apetece volver a servir en la copa.

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