Finca Legardeta es un ejemplo claro de cómo un mismo origen puede dar lugar a vinos con personalidades distintas. Dentro del proyecto de Chivite, y bajo el paraguas del grupo Perelada, esta finca representa una forma de trabajar centrada en el viñedo y en la interpretación precisa de cada parcela.
En este contexto nacen el Chardonnay 2024 y la Garnacha 2023: dos vinos que comparten lugar, pero no discurso. Cada uno expresa Finca Legardeta desde su propia variedad y desde decisiones de elaboración pensadas para acompañar, no para imponer.
El viñedo como punto de partida
Antes de hablar de estilos o añadas, conviene mirar al viñedo. Finca Legardeta se caracteriza por su diversidad de suelos y por un clima que permite conservar frescura incluso en añadas cálidas. El trabajo en la viña y la observación continua marcan el perfil final de los vinos.
El viñedo en invierno, en reposo, ayuda a entender que muchas de las decisiones clave se toman aquí, mucho antes de que el vino llegue a la bodega.
Chardonnay 2024: precisión y equilibrio
El Chardonnay 2024 de Finca Legardeta es una lectura limpia y directa del viñedo. Un blanco que busca precisión, frescura y equilibrio, sin excesos ni sobreinterpretaciones.
La variedad se expresa con claridad, con una fruta definida y una estructura bien medida. Es un vino pensado para disfrutarse desde ahora, pero con suficiente recorrido para mostrar evolución, siempre desde una línea contenida y coherente.
Garnacha 2023: estructura y carácter
La Garnacha 2023 representa la vertiente más estructurada del viñedo. Un tinto que pone el acento en el carácter del lugar y en una variedad muy ligada al territorio.
Aquí la Garnacha se muestra con profundidad, buena definición y una estructura que aporta seriedad al conjunto. No busca potencia gratuita, sino equilibrio y persistencia, reflejando bien la identidad de la finca.
Dos vinos, una misma filosofía
Aunque Chardonnay 2024 y Garnacha 2023 tengan perfiles distintos, ambos comparten una misma forma de entender el vino: respeto por el viñedo, decisiones medidas y una elaboración que acompaña lo que da la uva.
Esta coherencia es una de las señas del proyecto, y conecta con la visión más amplia del grupo Perelada: trabajar el origen desde el conocimiento y dar a cada vino su propio espacio.
Finca Legardeta dentro del proyecto
Dentro del conjunto de vinos de Chivite, Finca Legardeta ocupa un lugar clave como expresión de viñedo. No se trata de hacer vinos parecidos, sino de permitir que cada variedad se exprese desde un mismo origen con lecturas complementarias.
Chardonnay y Garnacha no compiten; se explican entre sí. Y eso refuerza el sentido del proyecto.
Un mismo lugar, distintas expresiones
Finca Legardeta se entiende mejor cuando se observa desde el conjunto. Dos variedades, dos añadas y un mismo viñedo que actúa como hilo conductor.
Antes de la mesa y de la copa, todo empieza aquí.