Atteca Armas 2022: la profundidad de una Garnacha centenaria en Calatayud

Hay vinos que transmiten de forma directa el carácter del viñedo del que proceden. Atteca Armas 2022 es uno de ellos: una Garnacha vieja, de parcela única, que refleja con mucha claridad lo que puede ofrecer la altitud y el suelo pedregoso de Calatayud cuando se trabaja con precisión.

El vino nace en Bodegas Ateca, una bodega integrada en el Grupo Familia Gil, un proyecto que lleva años recuperando y poniendo en valor viñas viejas en distintas zonas de España, con especial protagonismo en Jumilla. Su trabajo combina conocimiento técnico, respeto por la identidad de cada territorio y una visión muy enfocada en variedades que expresan bien su origen.

Una parcela con historia: Garnachas de más de 100 años

Atteca Armas procede de una única viña plantada hace más de un siglo, en vaso, sobre suelos pobres y pedregosos.
Es una zona donde las cepas producen muy poco, pero la uva que ofrecen tiene concentración, equilibrio y una maduración lenta gracias a la altitud.

El contraste térmico entre el día y la noche marca mucho este tipo de Garnacha: la fruta madura llega con frescura, y la acidez natural se mantiene incluso en añadas cálidas.
Es una parcela que muestra por sí sola el potencial de la Garnacha vieja en Calatayud.

Una elaboración precisa y respetuosa

La vinificación de Atteca Armas se centra en conservar el carácter del viñedo. Las fermentaciones se controlan cuidadosamente, se busca una extracción moderada y la crianza en barrica sirve para afinar el vino sin condicionar su perfil.

La madera aporta estructura, pero deja que la Garnacha sea la protagonista: fruta negra madura, un punto especiado y una marcada sensación mineral que recuerda a los suelos de piedra que caracterizan la zona.

Copa en mano: mis sensaciones

En nariz aparecen aromas de fruta negra madura, notas especiadas, toques balsámicos y un fondo mineral muy definido.
En boca es amplio, equilibrado y con tanino fino. Tiene buena acidez, profundidad y un final largo que se mantiene durante varios segundos.

Es un vino que se disfruta especialmente cuando le das un poco de tiempo para abrirse. Evoluciona bien en la copa y gana matices con el paso de los minutos.

Bodegas Ateca dentro del Grupo Familia Gil

Bodegas Ateca forma parte del Grupo Familia Gil, un conjunto de bodegas que comparten una filosofía común:
trabajar con viñedos singulares, respetar la identidad de cada territorio y apostar por variedades que expresen claramente su origen.

El grupo tiene presencia en varias zonas de España, pero destaca especialmente su trabajo en Jumilla, donde la Monastrell es la protagonista y donde han desarrollado algunos de sus proyectos más reconocidos.
También cuentan con bodegas en Almansa, Rueda, Montsant, Rioja, Castilla y León o Galicia, entre otras denominaciones.

A pesar de la diversidad de regiones, su línea de trabajo es muy coherente:

  • respeto por las viñas viejas,
  • apuesta por variedades autóctonas,
  • elaboración precisa,
  • y una visión clara de que el vino nace en la viña.

En Calatayud, esta filosofía se refleja con claridad en Atteca Armas, su vino de parcela más emblemático.

Un vino que muestra el potencial de la Garnacha de altitud

Atteca Armas no es un vino que busque llamar la atención por intensidad o potencia.
Su interés está en lo que transmite la parcela: profundidad, equilibrio, madurez bien entendida y una expresión directa del territorio.

Para quienes disfrutan de la Garnacha vieja, es un vino que permite comprender muy bien el potencial que tiene esta variedad en Calatayud cuando se trabaja desde la viña con precisión y respeto.

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