Vino blanco de uvas tintas: una paradoja deliciosa

Cuando pensamos en vino blanco, automáticamente imaginamos uvas blancas. Pero… ¿y si te dijera que también se puede hacer vino blanco con uvas tintas? Un ejemplo sorprendente: L’Antagonique de Les Cousins.

Aunque parezca una contradicción, no lo es. De hecho, es una práctica habitual en algunas regiones del mundo, y el resultado puede ser sorprendente: vinos frescos, delicados, pero con una estructura y personalidad distintas.

¿Cómo es posible?

La clave está en el contacto con la piel de la uva. El color del vino no depende tanto de la pulpa (que suele ser clara, incluso en las uvas tintas), sino de la maceración: el tiempo que el mosto pasa en contacto con los hollejos (la piel).

Si prensamos las uvas tintas suavemente y evitamos que el mosto fermente con las pieles, obtenemos un vino sin apenas color. Técnicamente es un blanco, aunque a veces presenta tonos más dorados o grisáceos. Es lo que en francés se llama blanc de noirs (blanco de negras), una técnica muy utilizada, por ejemplo, en la elaboración de ciertos champagnes.

¿Qué uvas se utilizan?

Depende del lugar y del estilo que se busque. En Champagne, se usan sobre todo Pinot Noir y Pinot Meunier. Pero esta técnica no se queda ahí. En otras zonas se experimenta con variedades como Tempranillo, Mencía, Garnacha…

L’Antagonique 2021: un blanco de Garnacha Cariñena con alma rebelde

Uno de los ejemplos más sorprendentes de esta técnica es L’Antagonique 2021, un vino blanco elaborado a partir de uvas Garnacha Cariñena por Les Cousins Marc & Adrià en el Priorat. Aunque se trata de unas variedades tintas con carácter, el resultado es un blanco fresco, con tensión, y una complejidad que atrapa.

¿Cómo se elabora?
Mediante un prensado suave que evita el contacto prolongado del mosto con las pieles, obteniendo así un vino blanco con cuerpo, notas cítricas, un fondo floral… y un carácter inesperado que lo distingue. Un claro ejemplo de lo que en Francia llaman blanc de noirs.

¿Por qué probarlo?
Porque no intenta parecerse a nada. Tiene voz propia. Y porque demuestra cómo un vino puede ser fiel a su origen, aunque lo exprese a contracorriente. En definitiva: si buscas un vino blanco de uvas tintas que sorprenda, L’Antagonique de Les Cousins es un gran punto de partida.

¿A qué sabe un blanco de uvas tintas?

No hay una sola respuesta, porque todo depende de la variedad, el suelo y la mano del productor. Pero en general, se trata de vinos:

  • Frescos, como muchos blancos.
  • Con más estructura o cuerpo que un blanco tradicional.
  • A veces con un toque de fruta roja sutil o notas que recuerdan a sus raíces tintas.
  • Ideales para sorprender (y desconcertar) a quien cree que ya lo ha probado todo.

¿Y por qué hacerlo?

A veces por curiosidad, otras como parte de una búsqueda creativa. También hay un punto de sostenibilidad: aprovechar uvas tintas en zonas donde la demanda de blancos es mayor, o darles un enfoque nuevo.

Sea como sea, el resultado puede ser emocionante. Una especie de vino “a contracorriente”, que no se define por su color, sino por su intención.

¿Lo has probado alguna vez?

Yo reconozco que la primera vez que me sirvieron un vino blanco elaborado con uvas tintas, no sabía bien qué esperar. Pero me encantó ese equilibrio entre lo inesperado y lo familiar. Porque al final, el vino también va de eso: de romper moldes, de dejarse sorprender. Y si quieres comenzar por uno que lo encarna a la perfección, dale una oportunidad a L’Antagonique de Les Cousins.

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