Marqués de Zearra Gran Reserva 2012: cuando el tiempo deja huella
Abrí una botella de Marqués de Zearra Gran Reserva 2012 en pleno invierno, sin una ocasión concreta, solo con ganas de disfrutar del vino tal y como es. Un Gran Reserva donde el tiempo está bien integrado, con equilibrio, profundidad y una evolución que se percibe tanto en nariz como en boca. Un vino que no necesita artificios ni grandes explicaciones, solo el momento adecuado para abrirlo y dejar que se exprese.
